Ultimo adios
Despiden al Obispo Luis Rojas Mena
El deseo del Obispo emérito de Culiacán, Luis Rojas Mena, hubiera sido ser velado una noche en cada uno de los lugares en que sirvió, porque de todos tenía cariño especial, pero llevarlo a Culiacán es difícil, así que más bien esperan hoy visitantes de la ciudad fronteriza a Purísima para despedirlo del mundo terrenal.
Ayer se dio a conocer de su muerte que ocurrió durante la mañana del miércoles en Tala, Jalisco, de donde siempre no llegaron sus restos ayer por la mañana a su lugar natal, Jalpa de Cánovas, en Purísima.
En la parroquia de El Señor de La Misericordia, en Jalpa de Cánovas, confrmaron que ayer alrededor de las 6:15 de la tarde llegó el cuerpo para ser velado y para hoy a la una de la tarde está prevista la misa ahí mismo en memoria al Obispo emérito nacido de esta tierra, y al que las familias del lugar le agradecen la labor que realizó.
Después de la misa se hará la sepultura en un espacio del atrio de la parroquia, como era el deseo del Obispo.
Fue el obispo Luis Rojas Mena quien logró traer a Jalpa de Cánovas en la década de los 90’s al nuncio Girolamo Prigione, fue quien estuvo en la misma comunidad al lado del arzobispo Norberto Rivera.
Juventino López Ayala recordó que de las anécdotas conocidas y marcadas de don Luis Rojas Mena está el haber dejado amigos entrañables y completos en cada lugar, por eso desde Culiacán venía mucha gente a visitarlo en sus fiestas de cumpleaños, uno de esos amigos sin duda era Francisco Labastida Ochoa, pues estando de Obispo en Culiacán, Labastida era Gobernador de Sinaloa.
Anécdotas hay muchas de cuando convivió con su familia en Jalpa, siendo don Luis Rojas Mena el menor de la familia de 7 hermanos que fueron en total, y fue igual el último en morir.
La familia tenía mucho ganado y desde chico le gustaba convivir en el rancho, nunca perdió la pasión por el campo, y si algo le encantaba, comentó el Alcalde, quien es originario igualmente de Jalpa, era ver pelear a los toros, a él le gustaba ponerlos a enfrentar fuerzas, siempre procurando que los cuernos crecieran en contra para que no se lastimaran.
Luego era muy conocido en él que al paso de los años se quitaba la edad, y para eso le recortaba la edad a sus hermanas y hermanos (4 mujeres y 3 hombres -contado él-), y un día uno de sus sobrinos llegó diciéndole a su mamá que “desde hoy le debería tener más respeto, porque habló con su tío y Tín (Agustín) resultó ser mayor que su mamá María”.
Esto es sólo una breve parte de lo mucho que habría que contar de Don Luis Rojas Mena, a quien apreciaba y quería realmente la población de Jalpa de Cánovas.
ANA LILIA OJEDA
NOTA PUBLICADA: 3/20/2009
PERIODICO AM SAN FRANCISCO