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Jalpa de Canovas

Descanse en paz



Muere obispo de Jalpa

 Señor Obispo Luis Rojas Mena


El obispo emérito de Culiacán, Luis Rojas Mena, falleció la mañana de ayer a los 91 años, en Tala, Jalisco. Fue un 21 de junio de 1917 cuando la luz de Dios le iluminó, pues nació justo en la parroquia de Jalpa de Cánovas en la ciudad de Purísima (aunque antes pertenecía a la Diócesis de Guadalajara).

Se mantuvo 26 años de obispo activo, cinco más como obispo emérito, de acuerdo a su historial en la página oficial de Jalpa de Cánovas, suman una actividad de 31 años en apostolado arduo, de exigencia constante.

La población de Jalpa de Cánovas, quien reconoce en don Luis Rojas Mena al representante de Dios en la tierra, que se dedicó a promover beneficios para la comunidad y de mejoras a la parroquia, hoy esperan recibirlo al mediodía para ofrecerle una misa de eterno descanso y reservar sus restos al descanso en este lugar que lo vio nacer. Aquí igual hay restos de otros sacerdotes como de la familia Braniff.

En su momento, quien fue por 26 años Obispo de Culiacán, Luis Rojas Mena, dio testimonio de cuando estuvo por aquellas tierras y no dejó de señalar la realidad de la violencia y de haber estado en medio de balas entre bandas enemigas de narcotraficantes, fue una de sus tantas experiencias.

“No se respeta la dignidad de la vida” y observó esto como un problema grave y lamentó que a Culiacán se le conozca como “cuna del narcotráfico”.

Cantamisa del Señor Obispo Luis Rojas Mena
 

A los 12 años entró al seminario auxiliar de San Juan de los Lagos. Estudió Filosofía en la Universidad de Guadalajara, donde recibió su ordenación sacerdotal el 31 de marzo de 1945. Llegó a ser rector del seminario de Saltillo y posteriormente párroco en Tala, Jalisco.

Él comentó que creyó que iba a ser un padrecito del montón. En Tala estuvo 15 años, el cardenal Garibi le dijo: “Te voy a mandar a la parroquia más grande y más importante de la Diócesis”, y aunque le asustó de inicio, aceptó.

Sin embargo, el susto mayor fue cuando lo nombraron obispo, sobre todo porque entonces estaba muy enfermo de la tiroides (en aquellos años incurable) y sentía que podía flaquear en fuerza; sin embargo “cuando el hombre es débil, Dios facilita las cosas mostrándole su poder, probando que en los designios de Dios, las fuerzas humanas están subordinadas a su voluntad que todo lo prevé”, dijo entonces.

Dos Luis Rojas Mena fue de las personas más apreciadas en Jalpa de Cánovas, donde no sólo tuvo fieles católicos sino amigos, amigos que buscan recibirlo hoy entre aplausos procedente de Tala, Jalisco, donde permaneció cerca de 10 años retirado.

Su consagración al obispado fue un 16 de julio de 1968 en Culiacán y aunque no se había preparado para ser obispo, logró lo que la Iglesia quería, más sacerdotes, más vocaciones, y para cuando le hicieron la entrevista hace un par de años, afirmó que en la actualidad el 80% de los sacerdotes fueron fruto de las vocaciones de su Diócesis y su satisfacción es haber ordenado 99 sacerdotes.

“Cuando uno llega al obispado, luego de que se asimila, de que se pasa el temor, pone uno la confianza en Dios, en el Espíritu Santo que obra; él sabe cómo dirige la vida de sus hijos”, dijo el obispo Rojas Mena.

El Obispo emérito compartió y se llevó consigo las palabras del cardenal Garibi que como un eco le venían a la memoria: “Tú no lo pediste, tú no lo buscaste, tú no lo deseabas; te nombraron, es la voluntad de Dios…Desde ese día en que me nombraron obispo hasta el momento, soy el hombre más feliz”.

Señor Obispo Don Luis Rojas Mena

 DESCANSE EN PAZ...

 

 

 

Por: Ana Lilia Ojeda

Periódico AM - San Francisco

19 de marzo del 2009

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