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Jalpa de Canovas

Sacerdotes



 

SACERDOTES DE JALPA DE CANOVAS

 

Señor Obispo Luis Rojas Mena(retirado)

 

celebrando al obispo de Jalpa  
 

Obispo de Culiacán, no desconoce la realidad de la violencia, estar en medio de balas entre bandas enemigas de narcotraficantes ha sido una de sus tantas experiencias. "No se respeta la dignidad de la vida", se lamenta el obispo, reconociendo uno de los problemas más graves con los que tuvo que lidiar durante sus 26 años de obispado en esa región, desafortunadamente conocida como "cuna del narcotráfico."

 

El 21 de junio de 1917, el Señor obispo Luis Rojas nació en la parroquia de Jalpa de Cánovas, que aunque ubicada en Guanajuato, pertenecía a la Diócesis de Guadalajara.

 

Siendo un muchacho de 12 años, entró al seminario auxiliar de San Juan de los Lagos. Estudió Filosofía en la universidad de Guadalajara, donde recibió su ordenación sacerdotal el 31 de marzo de 1945. Llegó a ser rector del seminario de Saltillo y posteriormente párroco en Tala, Jalisco. "Creía que iba a ser un padrecito del montón", dice con una sonrisa, recordando el tiempo en el que ni soñaba ser obispo. En Tala estuvo 15 años, el cardenal Garibi le dijo: " te voy a mandar a la parroquia más grande y más importante de la diócesis". Se asustó por tamaña responsabilidad- confiesa el obisco- pero aceptó.

 

No me había preparado para ser obispo, yo me sentía un párroco más.

 

Sin embargo, el susto mayor se lo llevó al saberse nombrado obispo. En ese tiempo estaba muy enfermo de la tiroides y la responsabilidad le llegaba en un momento en que las fuerzas parecían flaquearle; sin embargo, cuando el hombre es débil, Dios facilita las cosas mostrándole su poder, probando que en los designios de Dios, las fuerzas humanas están subordinadas a su voluntad que todo lo prevé. Veintiséis años  de obispado y cinco más como obispo Emérito confirman que la vida de oración y la entrega a su vocación de Pastor, pueden más que una enfermedad, entonces catalogada como incurable.

 

"El Señor Garibi, sabiendo de mi enfermedad, me mandó llamar y me dijo: aquí esta una carta del Nuncio Apostólico donde dice que te nombraron Obispo de Culiacán, y que si hubieran algunas objeciones... todo esta estudiado y arreglado (sic)...En las circunstancias  en que yo estaba, esto representó una gran sorpresa. Yo no me había preparado para ser obispo; yo me consideraba un párroco más en el anonimato." Fue consagrado Obispo el 16 de julio de 1968.

 

El hombre más feliz.

 

"Cuando uno llega al obispado, luego de que se asimila, de que se pasa el temor, pone uno la confianza en Dios, en el Espiritu Santo que obra; él  sabe como dirige la vida de sus hijos." Expresa el Obispo Luis Rojas. Se detiene un momento para enfatizar las palabras del Señor Garibi que como un eco le vienen a la memoria: ‘tú no lo pediste, tú no lo buscaste, tú no lo deseabas; te nombraron, es la voluntad de Dios’; se hace un instante de silencio, acaricia entre sus dedos el pectoral y con un pequeño temblor en la voz afirma: Desde ese día en que me nombraron obispo hasta el momento, soy el hombre más feliz”.

 

Mi línea pastoral: servir, servir, servir

 
 
Luis Rojas obispo de Jalpa 

“Llegar a obispo, es llegar a la plenitud del Sacerdocio. No se puede separar el Sacerdocio de Cristo, Él es el Sumo y Eterno Sacerdote. El obispo debe tenerlo como modelo. A pesar de mis limitantes, he tratado mucho de vivir mi vocación, de estar ligado a Cristo. El sacerdote es como ‘otro Cristo’ por el carácter que imprime su ministerio.

Mi línea Pastoral fue siempre: servir, servir y servir a mi Iglesia Católica. Desde que fui ordenado sacerdote, tuve la ilusión de serle fiel a Cristo, de perseverar hasta el último momento”.

 

Los movimientos eclesiales de Culiacán no aparecían en el mapa de la actividad católica a nivel nacional. No era gratuito, la Diócesis estaba descuidada, había un déficit de sacerdotes, y consecuentemente, de laicos comprometidos. De modo, que al iniciar su labor episcopal, Don Luis Rojas se dio a la tarea de promover la actividad parroquial rescatando los recursos de los laicos. Por otro lado, el entonces nuevo obispo enfatizó su labor en el Seminario, de manera que se incrementaran el número de vocaciones y no tener que recurrir a otros Seminarios. “Descubrimos que había muchas vocaciones; en la actualidad el 80% de los sacerdotes, son un fruto de las mismas vocaciones de la propia diócesis... Tengo la satisfacción de haber ordenado 99 sacerdotes en los 26 años que estuve allí”.

 

Obispos de ayer y obispos de hoy

26 años de obispo en activo, cinco más como obispo emérito, 31 años que se dicen fácil, pero que llevan una historia de apostolado arduo, de exigencia constante y pesada que ha encontrado un tiempo de reposo y sosiego al llegar el tiempo de entregar el gobierno.


“El Vaticano II -explica el obispo- cambió mucho la fisonomía de la pastoral de la Iglesia. Uno de esos cambios fue que el obispo al cumplir los 75 años deje el gobierno de la diócesis para que llegue uno más joven. Cuando el Concilio se realizó, yo estaba en Tala como párroco; nos llegó la noticia de que el obispo tenía que dejar la diócesis por razón de la edad. A mí me cayó muy mal esa disposición porque yo tenía al Señor Garibi Rivera como obispo y entonces me parecía imposible pensar en alguno otro... Eran otros tiempos; cuando me tocó renunciar pensé: ¿por qué no determinarían que a los 40 y no a los 75? (ríe).

El Concilio abrió las puertas para muchas cosas. Antes estábamos muy limitados; la Iglesia cambió mucho antes y después del Concilio, por ejemplo: a la pastoral vocacional se le ha dado mucha importancia; se acercó la Iglesia y la liturgia al pueblo...

Los obispos de hoy, tienen que tener mucha flexibilidad; tienen hoy, más posibilidades de prepararse; pero no puede separarse el corazón de la cabeza: hay que ser padre, amigo, compañero.

Los años se cuentan por el número de amigos y gente que
quieres

Mi vida como emérito la he estado organizando. Tengo mucho tiempo para orar, para leer, para instruir; aunque a veces está uno
limitado por la edad y por algún achaque. En esta que es tu casa, estoy de lunes a viernes y el sábado me voy a mi pueblo donde me paso el fin de semana, allí, el domingo le ayudo al párroco con una o dos Misas según tenga necesidad... no quiero estar retirado nada, nada de mi Iglesia, de mis principios y en cuanto puedo y mi salud lo permite, atiendo las invitaciones que me hagan a confirmar, a predicar, a decir una Misa; sólo cuando estoy enfermo no acepto.

No puedo decir de ninguna manera que mi labor fue completa, porque esto de la pastoral es perenne, es para siempre... En mi diócesis, como faltaban muchas cosas, le dediqué mucho al Seminario; hice 52 parroquias, formé equipos de seglares porque ellos ayudan muchísimo; no se puede prescindir de los laicos.

Un laico puede llegar a donde no puede llegar el sacerdote. Un obispo que en este tiempo no se dedique a la preparación de laicos, no tendrá mucho éxito. Yo aprecié el cambio que surgió con la participación de los seglares”.

Para finalizar, el Señor Obispo dice emocionado: “Yo estoy aquí como obispo emérito, pero estoy con tantas ilusiones como si no lo fuera, por eso, siempre que se me invita y no estoy enfermo, voy y presto mi servicio... Los años no se cuentan por el número sino por la cantidad de amigos y gente que quieres”.


 

 

OTROS SACERDOTES DE JALPA

 

 

El Padre José Guadalupe Muñoz Porras (Vicario Diocesano Pastoral del seminario de San Juan de los Lagos, Jalisco)

 

Padre José Guadalupe Muñoz Porras  
 

 

El Padre Luis Enrique Sotelo Barrera

 

 Padre Luis Enrique Sotelo

 

 

 

 Señor Cura Salvador Casas

 

Señor Cura Salvador Casas Rojas 

 

Padre Jesús Murillo

 

 

Padre Santiago López

Padre Santiago Lopez  
 

 

Padre Salvador López

Padre Salvador Lopez 
De izquierda a Derecha: Sr. Obispo Luis Rojas Mena, Padre Sergio Gutiérrez, Padre Salvador Lopez y Padre Luis Enrique Sotelo Barrera.
 

Padre Sergio Gutiérrez

 

Sergio_Gutierrez_Vazquez 
 

 

 

Padre Juan Tavares

 

Juan_Tavares_Ramirez 
 

 

Señor Canónigo  Don Roberto Corona

 

Señor Canónigo Don Roberto Corona  

 

El Padre Roberto Corona Corona, nació en la Joya, Jal., municipio de Magdalena el día 3 de agosto de 1930, en el seno de una familia de 10 hijos donde ocupa el quinto lugar. Sus padres son Cirilo y Ma. Nieves Corona. Fue bautizado el 20 de agosto del mismo año. La primera comunión en el año de 1937.

 

Ingresó al seminario de la arquidiócesis de Guadalajara el 7 de noviembre de 1944 donde estudió humanidades, filosofía y teología. Llevado por el Padre Jesús Rodríguez que aún está entre nosotros actualmente en Zapotiltic, Jal. En la diócesis de Ciudad Guzmán. Recibió la tonsura y órdenes menores los días 11, 12 y 13 de junio de 1954.

 

Su ordenación diaconal por manos del Sr. Arzobispo Don José Garibi Ribera el 17 de diciembre de 1955, así mismo recibió el sagrado orden del presbiterado el 22 de diciembre de 1956 en las témporas de adviento junto con otros 18 compañeros, de los cuales han muerto 8.
Su primer destino fue San Juan de la Montaña como vicario parroquial de 1957 a 1959.

Su segundo destino fue Mazamitla, Jal., como vicario parroquial de 1959 a 1962. Su primera parroquia, Jalpa de Cánovas, Gto., de 1962 a 1977. Su segunda parroquia fue Capilla de Guadalupe de 1977 a 1997, donde hubo y sigue habiendo frutos sacerdotales, religiosas, religiosos, matrimonios, bautismos, entre otros, la gran devoción a nuestra Señora de Guadalupe, que sin duda contagió y sigue contagiando a todos los que nos relacionamos con él de ese gran amor a nuestra Señora.

 

Estuvo fungiendo como canónigo en la Basílica de San Juan de los Lagos del 17 de diciembre de 1997 al 2005.

 

Actualmente, realiza su servicio y ministerio como capellán en el templo de San José en Capilla de Guadalupe, Jal.

 

 

 

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